Por primera vez desde 1917, el máximo tribunal del país rompe el cerco de la Ciudad de #México para sesionar en territorio indígena.
En un evento que rompe con más de un siglo de tradición centralista, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (#SCJN) llevaron hoy el Pleno fuera de los muros de la capital del país. El destino: Tenejapa, Chiapas.
La elección de #Tenejapa no fue casual, pero sí logística y simbólicamente desafiante. Lo que usualmente ocurre en el recinto solemne de Pino Suárez, en la Ciudad de México, hoy se trasladó a un auditorio comunitario adaptado para la ocasión.
El contraste era evidente: las togas negras de los ministros frente a los textiles coloridos de los altos de #Chiapas. La jornada comenzó temprano, bajo la mirada de cientos de habitantes que, ante la incapacidad de la sede para albergar a todos, tomaron las banquetas, las bardas y las esquinas aledañas, convirtiendo la calle en una extensión natural de la sesión.
”Ver a los ministros aquí, pisando la tierra que nosotros pisamos, es algo que no pensamos ver en nuestra vida. Ya no somos solo un expediente en papel”, comentó un habitante local mientras intentaba escuchar los argumentos a través de un altavoz improvisado.
La imagen de ciudadanos sentados en las banquetas, algunos tomando notas y otros simplemente observando con atención el desarrollo de la sesión, se convirtió en el símbolo de la jornada. La falta de espacio físico no apagó el interés; al contrario, acentuó la naturaleza de esta gira: una búsqueda de cercanía institucional que, por momentos, parecía rebasada por la propia realidad social del estado.

Fuentes cercanas a la organización admitieron que, aunque se previó una afluencia mayor, el desborde ciudadano que se vivió en las calles de Tenejapa superó cualquier estimación previa. “La gente no vino a pedir favores, vino a validar que el derecho también les pertenece”, señaló un analista jurídico presente en el lugar.
Esta sesión marca un presedente que será difícil de ignorar en el futuro. Más allá de la logística compleja y las críticas sobre el costo y la practicidad de mover al Pleno, el mensaje político ha calado profundo: la Corte, a menudo percibida como una institución lejana y hermética, ha tenido que confrontar la cara real del país fuera de sus oficinas.
Al cierre de la sesión, el ambiente en Tenejapa era de una mezcla entre orgullo y escepticismo. La pregunta que queda en el aire no es técnica, sino política: ¿Fue este un gesto aislado de apertura, o el inicio de una verdadera descentralización de la justicia?

