El gobierno interino de Venezuela, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha liberado a varios ciudadanos estadounidenses que se encontraban detenidos en el país, en lo que representa la primera excarcelación conocida de este grupo desde la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero.
La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la noticia este martes a través del Departamento de Estado, calificándola como “un importante paso en la dirección correcta” por parte de las autoridades interinas venezolanas. Aunque Washington no precisó el número exacto de liberados ni reveló sus identidades o las circunstancias de sus detenciones, fuentes cercanas al caso consultadas por medios como CNN y Bloomberg indican que al menos cuatro estadounidenses fueron excarcelados, con posibles liberaciones adicionales en días previos.
Estas liberaciones se enmarcan en un proceso más amplio de excarcelaciones anunciado por el gobierno venezolano como un gesto unilateral de distensión política y búsqueda de paz tras la intervención militar estadounidense que derrocó a Maduro. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez —hermano de la mandataria interina y figura clave del chavismo—, afirmó este martes que, desde diciembre de 2024, se han producido más de 400 excarcelaciones en total. Según Rodríguez, el grueso de estas liberaciones se ha acelerado en los últimos días, tras el anuncio oficial de revisar casos de personas detenidas por supuestas faltas contra la ley y la Constitución.
Sin embargo, las cifras oficiales contrastan fuertemente con los reportes de organizaciones independientes de derechos humanos. La ONG Foro Penal, dedicada a la defensa de presos políticos, ha verificado solo alrededor de 56 liberaciones de personas consideradas detenidas por motivos políticos hasta la noche del martes. Por su parte, la coalición opositora Plataforma Unitaria Democrática reporta unas 76 excarcelaciones en el mismo período. Ambas entidades estiman que, al inicio de 2026, Venezuela aún mantenía más de 800 presos políticos, y critican la falta de transparencia, la ausencia de una lista oficial con identidades y el hecho de que muchas liberaciones sean condicionadas —sin cierre definitivo de procesos judiciales— lo que deja a los excarcelados en riesgo de rearresto.
El gobierno venezolano niega la existencia de presos políticos y sostiene que las excarcelaciones responden a una revisión voluntaria de casos iniciada incluso bajo la administración de Maduro, ahora continuada por el Ejecutivo interino. Rodríguez ha enfatizado que las medidas buscan “distender la situación política” y ha insistido en que continuarán.
El contexto de estas liberaciones es inédito: la captura de Maduro en Caracas por un operativo militar de Estados Unidos marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana. Desde entonces, el gobierno interino ha enfrentado presiones internas e internacionales para avanzar en la liberación de detenidos, incluidos extranjeros utilizados históricamente como moneda de cambio político. Previamente, en julio de 2025, Venezuela ya había liberado a 10 estadounidenses en un intercambio con Washington relacionado con migrantes venezolanos detenidos en El Salvador.
Familiares de presos y activistas continúan exigiendo la liberación total e incondicional de todos los detenidos por razones políticas, mientras observadores internacionales monitorean de cerca si estas medidas representan un verdadero cambio o solo gestos parciales en medio de la incertidumbre política que vive el país.
Por ahora, las liberaciones de estadounidenses son vistas en Washington como una señal positiva, aunque el Departamento de Estado mantiene su llamado a la excarcelación completa de todos los detenidos arbitrariamente. El proceso sigue en desarrollo, con expectativas de más anuncios en los próximos días.

