un nuevo golpe a la economía local y a la vida cotidiana de miles de habitantes, la cadena de tiendas de conveniencia Oxxo decidió suspender de manera indefinida las operaciones de todas sus sucursales en el municipio de Río Bravo, Tamaulipas. La medida, tomada a partir del jueves 9 de enero de 2026, responde al constante acoso, amenazas, robos con violencia y hechos de extorsión atribuidos a grupos del crimen organizado que operan en esta zona fronteriza conurbada a Reynosa.
Desde tempranas horas de ese día, los habitantes de colonias como Monterreal, Cuauhtémoc, Colegio Militar, Francisco I. Madero, 5 de Mayo, Tlaxcala y Guanajuato, entre otras, se encontraron con las puertas cerradas con candado, sin personal ni aviso previo. Las sucursales, que suelen funcionar como puntos clave de abasto rápido, pago de servicios y acceso a productos básicos las 24 horas, quedaron completamente inactivas, generando desconcierto y preocupación entre la población.
El alcalde de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz, confirmó la suspensión de labores y señaló que la decisión de la empresa —propiedad de FEMSA— se tomó por motivos de seguridad, tras una serie de incidentes que pusieron en riesgo la integridad de empleados y clientes. “Estamos en contacto con los coordinadores regionales de Oxxo para buscar una reapertura lo más pronto posible”, expresó el edil en un mensaje difundido en redes sociales.
Fuentes periodísticas y reportes oficiales indican que los cierres se produjeron después de un nuevo episodio relacionado con extorsiones, sumado a una ola reciente de robos a mano armada que no solo afectó a las tiendas de conveniencia, sino también a farmacias y otros comercios de la zona. Aunque FEMSA no ha emitido un comunicado oficial específico sobre Río Bravo, la compañía mantiene una política clara y consistente: no negocia ni paga derecho de piso a grupos criminales, y en casos anteriores ha optado por el cierre temporal o indefinido de operaciones cuando la integridad de su personal está en peligro.
Este caso recuerda el precedente de julio de 2024, cuando FEMSA clausuró cerca de 200 sucursales de Oxxo (y varias estaciones de Oxxo Gas) en Nuevo Laredo, Tamaulipas, por motivos similares de violencia y amenazas. Aquellas tiendas reabrieron meses después, una vez que las autoridades estatales y federales implementaron medidas de seguridad reforzadas.
En respuesta al cierre en Río Bravo, el Gobierno de Tamaulipas informó que se reforzó la presencia policial en las zonas afectadas y se desplegó un operativo de Fuerzas Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública estatal. El objetivo, según autoridades municipales y estatales, es inhibir nuevos delitos, atender los casos de robo con violencia y generar condiciones que permitan el regreso de la normalidad comercial.
Sin embargo, hasta el momento no se ha precisado una fecha tentativa de reapertura. El impacto del cierre es significativo en un municipio donde Oxxo representa uno de los principales puntos de acceso a bienes básicos, servicios financieros y empleo directo para decenas de familias.
La situación en Río Bravo refleja un problema estructural que afecta a diversas regiones del país: la penetración del crimen organizado en la actividad económica cotidiana. Mientras las autoridades prometen mayor presencia y coordinación, los habitantes esperan soluciones duraderas que permitan recuperar la seguridad y la operatividad de comercios esenciales.
Por ahora, las persianas siguen bajas en Río Bravo, y con ellas, una parte importante de la dinámica diaria de esta ciudad fronteriza.

